Recientemente asistí a la clase de Tantra Yoga de Cayley en Move Gym y me pareció una experiencia maravillosa. Su estilo de enseñanza fue sumamente claro, amable y tranquilizador. Percibí la clase como un espacio de gran consciencia y atención plena, que me dejó sintiéndome mucho más presente en mi cuerpo y, en general, más arraigado en mi propio ser. Me dejó una huella profunda (tanto a mí como a mi sistema nervioso), y anhelo volver a participar en ella cuando regrese a Zipolite. He tomado cientos de clases de yoga a lo largo de mi vida, y considero que la clase de Cayley es verdaderamente especial y memorable.